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Crema de masaje Shunga sabor almendra dulce 200 ml
Aceite de masaje efecto calor fresa 150 ml JoyDivision
Vela de masaje Shunga Zenitude aroma té verde 170 ml
Aceite de masaje WarmUp efecto calor mango y maracuyá 150 ml
Crema de masaje Shunga sabor pera y té verde 200 ml
Sales de baño Shunga Love Bath Ocean Temptations 650 g
Gloss para sexo oral Shunga Divine sabor coco 10 ml
Gloss de placer oral Shunga Divine champán y fresa 10 ml
Crema de masaje Shunga vino espumoso de fresa 200 ml
Polvos corporales comestibles Shunga sabor cereza 228 g
Sales de baño aromáticas Shunga Love Bath Dragon Fruit 650 g
Crema de masaje comestible Shunga frutos exóticos 200 ml
Vela de masaje Shunga Romance, cava y fresa, 170 ml
Vela de masaje Shunga Aphrodisia pétalos de rosa 170 ml
Cómo elegir si es tu primera vez
La mayoría de la gente que compra su primer juguete se fija en la potencia, y suele ser el criterio equivocado. Lo que marca la diferencia al principio es el material, el ruido y lo fácil que sea de usar sin leer un manual.
El material importa porque no todos se pueden limpiar igual. La silicona médica no tiene poros, así que no retiene bacterias ni olores y se puede hervir. Los materiales porosos, en cambio, no se pueden desinfectar del todo.
El ruido es la segunda cosa que nadie mira y todo el mundo acaba lamentando. En un piso con las paredes finas, la diferencia entre 38 y 55 decibelios es la diferencia entre usarlo tranquilo o no usarlo. Por eso lo medimos nosotros con el motor al máximo.
Lo tercero es la sencillez. Un juguete con quince programas y una app no es mejor que uno con dos botones: es más difícil de usar y tiene más cosas que se pueden romper.


