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Cómo aumentar el deseo en pareja y recuperar la pasión

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Toqueteo Guías escritas por nosotros
Publicado el 9 de septiembre de 2026
21 minutos de lectura
Cómo aumentar el deseo en pareja y recuperar la pasión

Recuerda cuando bastaba una mirada. Ese mensaje que sabías perfectamente cómo interpretar. La mano que se quedaba un segundo más de la cuenta. Las ganas de llegar a casa. Esa electricidad deliciosa de no saber exactamente qué iba a pasar después.

Y entonces llegaron los horarios. El trabajo. Las cenas. Las responsabilidades. Las pantallas. El cansancio. Y ese peligrosísimo: "ya tendremos tiempo."

Hasta que una noche os dais cuenta de que lleváis semanas compartiendo cama… pero no precisamente ganas.

¿Se ha acabado la química? No necesariamente. Porque quizá el problema no sea que ya no os deseáis. Quizá lleváis demasiado tiempo esperando que el deseo aparezca solo.

Y aquí va lo interesante: podemos dejar de perseguir aquella pasión del principio y empezar a crear una nueva. Más vuestra. Más consciente. Y quizá bastante más juguetona.

¿Es normal perder deseo por tu pareja con los años?

Que el deseo cambie en una relación larga es completamente posible y no significa automáticamente que el amor, la atracción o la relación hayan terminado. El deseo sexual no permanece exactamente igual durante toda la vida. Puede variar incluso dentro de la misma semana. Hay etapas donde parece aparecer con miraros. Y otras donde necesita tiempo, contexto, descanso, conexión, novedad y un poco menos de "mañana madrugo".

Las investigaciones sobre relaciones de larga duración muestran precisamente que el deseo sexual fluctúa y está relacionado con múltiples factores personales y relacionales. El problema aparece cuando interpretamos automáticamente "últimamente tengo menos ganas" como "ya no deseo a mi pareja". Puede ser eso. Pero también pueden estar ocurriendo otras veinte cosas.

¿Por qué baja el deseo en las relaciones estables?

No existe un único culpable. Y culpar inmediatamente a la rutina puede ocultar cosas bastante más importantes.

Estrés y carga mental. Es difícil pasar de "¿hemos pagado el seguro?" a "ven aquí…" en ocho segundos. Cuando tu cabeza sigue trabajando, organizando, anticipando problemas o repasando obligaciones, encontrar espacio mental para el erotismo puede resultar más complicado. Y eso vale para ambos miembros de la pareja.

Cansancio y falta de sueño. El deseo necesita cuerpo. Y un cuerpo agotado puede tener una prioridad bastante menos sexy: dormir. No conviertas cada noche sin sexo en un diagnóstico de vuestra relación si ambos lleváis semanas sobreviviendo a base de café.

El mismo guion una y otra vez. Sabéis cuándo empieza, cómo empieza, qué viene después, qué postura toca, cómo termina. Cómodo. Conocido. Eficiente. Y quizá demasiado previsible. La investigación ha relacionado el aburrimiento sexual con variables como el deseo y la satisfacción sexual en relaciones duraderas. La solución no consiste necesariamente en hacer algo extremo. A veces basta con cambiar una pieza del guion.

Conflictos y distancia emocional. Resulta difícil sentirse eróticamente cerca de alguien cuando existe resentimiento, enfado o sensación de no ser escuchado. De hecho, sentirse comprendido y atendido por la pareja se ha asociado con mayor deseo sexual hacia ella. Por eso una conversación puede hacer más por vuestra intimidad que comprar media sexshop. Aunque después de la conversación… podemos hablar de la otra media.

Salud, dolor, medicamentos y cambios hormonales. La libido también puede verse afectada por cuestiones físicas y psicológicas: determinados medicamentos, estrés, ansiedad o depresión, dolor durante las relaciones, embarazo y posparto, menopausia, enfermedades y otros cambios de salud. Mayo Clinic recoge muchos de estos factores al abordar las dificultades relacionadas con el deseo y la función sexual. No todo deseo bajo necesita una noche romántica. A veces necesita atención sanitaria.

"Quiero a mi pareja, pero no me apetece tener sexo"

Esta frase asusta, porque parece conducir inmediatamente a "entonces algo va mal entre nosotros". No necesariamente. Amor y deseo pueden relacionarse, pero no son exactamente la misma cosa. Puedes sentir cariño, admiración, seguridad, complicidad, amor… y atravesar una época con poco deseo sexual.

Antes de convertirlo en una sentencia sobre vuestra relación, pregúntate: ¿tengo poco deseo hacia mi pareja o poco deseo en general? ¿cuándo empezó? ¿estoy agotado/a? ¿hay algún conflicto que no hemos resuelto? ¿siento dolor o incomodidad? ¿ha cambiado mi medicación? ¿tenemos intimidad o solamente intentos de iniciar sexo? Y una especialmente interesante: ¿cuándo fue la última vez que hicimos algo erótico sin saber exactamente cómo iba a terminar?

Ahí pueden aparecer pistas.

El descubrimiento que cambia mucho las cosas: deseo espontáneo y responsivo

Durante años hemos aprendido una versión muy cinematográfica del deseo: te entran ganas, buscas a tu pareja, empieza la intimidad, aumenta la excitación. Eso existe. Es el llamado deseo espontáneo. Pero no es la única manera.

También hablamos de deseo responsivo: situaciones donde una persona no comienza necesariamente con un fuerte impulso sexual, pero está receptiva a una interacción íntima consensuada y el deseo puede aparecer conforme aumenta la conexión y la excitación. Esto es importantísimo en relaciones largas. Porque si ambos estáis esperando tumbados a que un martes a las 23:17 aparezca mágicamente "¡LIBIDO!", podéis esperar bastante.

¿Significa eso tener sexo aunque no tenga ganas? No. Esta diferencia es fundamental. No hablamos de aceptar sexo que no quieres esperando que termine gustándote. Hablamos de poder encontrarte en un estado neutral: "ahora mismo no estoy excitado/a, pero sí me apetece acercarme, besarnos, recibir un masaje o ver qué surge". Y después: puede aparecer deseo. O no. Si no aparece: no existe obligación de continuar. El deseo responsivo abre una puerta. No te empuja a cruzarla.

Consejo TOQUETEO: probad a sustituir "¿quieres sexo?" por "¿te apetece que tengamos un rato para nosotros y vemos qué nos pide el cuerpo?". La diferencia parece pequeña. La presión puede ser muchísimo menor.

Cómo aumentar el deseo en pareja: 7 cambios que sí merece la pena probar

No existen siete trucos capaces de garantizar libido. Pero sí podemos modificar el contexto en el que intentamos encontrarla.

1. Dejad de reservar únicamente "tiempo para sexo". Programar intimidad puede ser útil. Pero si apuntáis "SÁBADO — 22:30 — SEXO", quizá aquello empiece a parecerse peligrosamente a una reunión de Teams. Reservad tiempo para vosotros: sin móvil, sin tareas, sin obligación de penetración, sin obligación de orgasmo, sin obligación siquiera de tener sexo. Puede ser una ducha juntos, un masaje, besarse durante un rato, tumbarse abrazados, explorar un juguete, hablar de fantasías. Paradójicamente, quitar el "esto tiene que acabar en sexo" puede dejar más espacio para que aparezcan las ganas.

2. Recuperad la anticipación. El erotismo no empieza cuando os quitáis la ropa. Puede empezar a las 10:43 de la mañana, con un mensaje: "esta noche quiero tiempo contigo". Nada más. Ahora deja que la imaginación trabaje. La anticipación tiene algo delicioso: el encuentro empieza antes de que ocurra.

3. Cambiad solo una cosa del guion. No necesitáis colgar una lámpara roja del techo ni reservar una suite secreta en París. Elegid una variable: otra habitación, una hora diferente, un masaje antes, un antifaz, un juguete nuevo, una fantasía, una regla de "hoy no hacemos lo de siempre". La novedad puede introducir atención y curiosidad precisamente porque obliga a dejar de funcionar en automático.

Esto no es solo intuición: un estudio con 97 parejas heterosexuales en las que la mujer tenía deseo sexual clínicamente bajo encontró que un mayor nivel de "autoexpansión" —el modelo psicológico que describe probar actividades nuevas y estimulantes juntos, propuesto por el investigador Arthur Aron— se asociaba a mayor deseo sexual y mayor satisfacción, en ambos miembros de la pareja. No hace falta cambiar de pareja para dejar de hacer siempre lo mismo con ella.

4. Hablad de fantasías sin convertirlas inmediatamente en propuestas. Pregúntale: "¿hay algo que te excite imaginar aunque no sepas si querrías hacerlo?". Importante: fantasía no equivale a petición. Puedes fantasear con algo que jamás querrías llevar a la realidad. Podéis utilizar tres categorías: "me excita imaginarlo", "quizá me apetecería probarlo", "esto sí quiero probarlo". De repente aparecen conversaciones que llevaban años escondidas detrás de "¿qué quieres hacer?" / "me da igual" / "a mí también". Fin de la pasión.

5. Recuperad el contacto que no exige sexo. Hay parejas donde cada caricia empieza a significar "quiere sexo". Entonces, si una persona no quiere sexo en ese momento, empieza también a evitar besos largos, abrazos, masajes, caricias. Y perdemos muchísimo contacto por miedo a que se interprete como una promesa. Recuperadlo: un masaje puede ser simplemente un masaje. Cuando el contacto deja de exigir algo, puede volver a resultar apetecible. Y algunas veces las ganas aparecen solas después.

6. Introducid novedad deliberadamente. Aquí los juguetes sexuales pueden resultar muy interesantes — no porque un vibrador tenga poderes para "reactivar vuestra libido" (no los tiene), sino porque puede introducir una sensación desconocida, una conversación nueva, anticipación, juego, curiosidad compartida. La pregunta no será "¿qué juguete necesitamos para arreglar nuestra vida sexual?". Será "¿qué sensación todavía no hemos probado juntos?".

7. Volved a ser amantes, no solamente compañeros de logística. Las relaciones largas pueden convertirnos en un equipo extraordinariamente eficiente: quién compra, quién cocina, quién baja la basura. Todo funciona. Pero ningún adolescente escribió jamás en su diario "he conocido a alguien increíble, baja la basura como nadie". El deseo también necesita ver a la otra persona fuera de su papel cotidiano. Salid. Arreglaos porque os apetece. Flirtead con vuestra propia pareja.

Consejo TOQUETEO: esta semana dile algo que no sea "qué guapo/a estás". Dile exactamente qué te atrae. Un detalle. Una mirada. Algo que diga "todavía te miro".

No compréis un juguete para arreglar vuestra relación

Este consejo puede resultar extraño viniendo de una sexshop. Precisamente por eso merece aparecer.

Un vibrador no resuelve resentimiento, dolor, falta de consentimiento, problemas graves de comunicación ni una dificultad médica. Pero si os queréis, os entendéis y lo que aparece es "estamos demasiado metidos en la rutina", un juguete puede convertirse en algo fantástico: una invitación a jugar.

No compréis "el vibrador que nos devolverá la pasión". Comprad "esa cosa que los dos estamos deseando abrir cuando llegue el paquete". Ahí cambia todo.

Qué comprar según lo que echáis de menos

Si echáis de menos… Podéis explorar… Para qué puede servir
Sorpresa Juegos eróticos Romper el guion habitual
Sensaciones nuevas Juguetes para parejas Introducir estímulos diferentes
Anticipación Lencería o accesorios Jugar antes del encuentro
Contacto sin prisas Productos para masaje Recuperar tacto y atención
Juego sensorial Antifaz y accesorios suaves Cambiar la percepción
Comodidad Lubricantes compatibles Reducir fricción
Una fantasía compartida Producto relacionado Llevar una idea al terreno del juego

No necesitas todo. Elige según el deseo, no según el catálogo.

 

Juguetes sexuales para parejas: ¿por dónde empezar?

Vibradores para parejas. Pueden introducir vibración y sensaciones diferentes dentro del juego compartido. No los planteéis como "esto hará lo que tú no puedes". Mejor: "esto es algo nuevo que podemos utilizar juntos". Ese lenguaje importa.

Juguetes con control remoto. Tienen una ventaja especialmente interesante para relaciones estables: la anticipación. El juego puede empezar antes del encuentro. Y cuando uno entrega parte del control al otro de manera consensuada aparece algo que la rutina detesta: incertidumbre.

Juegos eróticos. Fantásticos para parejas que dicen "queremos probar cosas, pero no sabemos qué". Un juego puede hacer de tercero incómodo que formula esa pregunta que ninguno se atrevía a lanzar.

Antifaces y juego sensorial. Quitar temporalmente un sentido puede hacer que prestemos más atención a otros estímulos. No necesitáis montar una mazmorra. Un antifaz ya cambia las reglas.

Lubricantes. No aumentan mágicamente el deseo. Pero pueden reducir fricción y hacer determinadas prácticas más cómodas. Comprueba siempre uso previsto, ingredientes, compatibilidad con preservativos y con juguetes, e instrucciones del fabricante.

Productos para masaje. Una herramienta perfecta para recuperar algo que muchas parejas pierden: tocarse sin prisa, sin empezar inmediatamente por genitales, sin preguntar "¿entonces hoy sí?". Espalda, hombros, cuello, piernas, tiempo. Y quizá después os apetezca continuar. Quizá no. Las dos posibilidades son válidas.

La regla de las tres cajas: una forma fácil de hablar de fantasías

Probad esto juntos. Cada uno escribe varias ideas y las coloca mentalmente en una de estas tres cajas:

Caja 1: "Sí, quiero". Cosas que ya sabéis que os apetecen.

Caja 2: "Me da curiosidad". Aquí está el oro. No existe compromiso. Solo "me excita pensar en esto y quizá algún día quiera probarlo".

Caja 3: "No es para mí". Límites. Se respetan. Sin intentar convencer. Sin "pero pruébalo una vez".

El objetivo no es conseguir que ambas listas coincidan completamente. Es encontrar la intersección. Y quizá dentro aparezca algo que lleváis años deseando los dos sin saberlo.

El reto Toqueteo de 7 días para recuperar la chispa

No vais a tener que mantener relaciones siete días seguidos. Este reto tiene otra misión: hacer que volváis a pensar eróticamente el uno en el otro.

  • Día 1 — La pregunta. "¿Qué cosa de nosotros te sigue poniendo después de todos estos años?" Escucha. Sin bromear para escapar.
  • Día 2 — El mensaje. En algún momento inesperado: "hoy he pensado en ti de una forma poco inocente." Y sigue con tu día.
  • Día 3 — Contacto sin objetivo. Quince o veinte minutos de masaje, besos, caricias. La regla: no tenéis que llegar a ningún sitio.
  • Día 4 — La fantasía. Cada uno comparte una fantasía que le excita imaginar. No hay que realizarla. Solo contarla, y preguntar "¿qué parte de eso es la que te excita?".
  • Día 5 — Elegid algo nuevo. Un juguete, un juego, un accesorio, una sensación. No compréis necesariamente ese mismo día — elegid juntos, porque mirar también forma parte del juego.
  • Día 6 — Anticipación. Decid "mañana tenemos una cita" y preparad música, un masaje, algo nuevo que queráis estrenar, o simplemente tiempo sin interrupciones.
  • Día 7 — Noche sin guion. No intentéis reproducir vuestra secuencia habitual. Preguntaos "¿qué nos apetece ahora?" — no lo que suele venir después. Lo que apetece ahora.

Chocolate, ostras y otros "afrodisíacos": ¿funcionan?

Aquí toca pinchar un globo bastante antiguo. No existe un alimento capaz de garantizar "esta noche tendrás más libido". Chocolate, ostras, frutos secos y otros alimentos pueden formar parte de una dieta agradable y saludable. Pero convertirlos en tratamientos afrodisíacos es otra historia. Y decir "el chocolate libera endorfinas, por eso aumenta el deseo" simplifica muchísimo la fisiología humana.

Puedes comer chocolate porque está buenísimo. Ya es una razón excelente. No necesita poderes sexuales.

¿Maca, ginseng o suplementos para aumentar la libido?

Cuidado con las promesas. Existe investigación sobre diferentes suplementos y deseo sexual, pero la calidad y consistencia de la evidencia varían mucho y no justifican presentar un suplemento como solución universal para recuperar la libido. Una revisión reciente, por ejemplo, seguía encontrando evidencia insuficiente para establecer conclusiones firmes sobre algunos suplementos populares como la maca.

Además, "natural" no significa automáticamente seguro: los suplementos pueden interactuar con medicamentos, estar contraindicados en determinadas situaciones, o tener composiciones variables. Si existe una pérdida de deseo persistente que te preocupa, buscar la causa tiene bastante más sentido que empezar una colección de cápsulas.

¿Hacer ejercicio aumenta el deseo sexual?

La actividad física, el descanso y cuidar la salud general pueden contribuir al bienestar, y sentirse mejor físicamente puede influir indirectamente en cómo vivimos nuestra sexualidad. Pero tampoco es "30 minutos de gimnasio = libido asegurada". Quizá la pregunta útil sea: ¿qué está dejando a mi cuerpo sin energía para el deseo? Si la respuesta es "duermo cinco horas, estoy agotado/a y no tengo un minuto para mí", puede que vuestra estrategia sexual empiece bastante antes de entrar en el dormitorio.

¿Qué hacer cuando uno tiene más deseo que el otro?

Esto es extremadamente común. El problema no es necesariamente que existan dos niveles de deseo. El problema aparece cuando convertimos esa diferencia en presión, rechazo constante, culpa, contabilidad sexual, o resentimiento.

La persona con más deseo puede sentir "ya no me quiere". La que tiene menos puede sentir "cada abrazo terminará convirtiéndose en una petición". Mal cóctel.

La conversación útil no es "¿por qué nunca quieres?". Es: "¿qué hace que te resulte más fácil conectar con tu deseo últimamente?". Y después escuchar la respuesta. Puede que necesite más tiempo, menos presión, más descanso, sentirse escuchado/a, otro tipo de estimulación, resolver un conflicto o simplemente una frecuencia diferente.

El error de convertir el sexo en una deuda

Evitemos frases como "llevamos dos semanas", "antes lo hacíamos mucho más", "siempre tengo que empezar yo". La preocupación puede ser legítima. Pero cuando la intimidad empieza a sentirse como una factura pendiente, el deseo difícilmente gana terreno. Expresa la necesidad que existe debajo: "echo de menos sentirnos cerca", "echo de menos sentir que me deseas", "me gustaría que recuperásemos una parte más juguetona de nosotros". Eso abre conversación. La contabilidad suele abrir defensa.

¿Y si queremos programar el sexo?

Programarlo no tiene por qué ser poco sexy. El problema no es saber "el viernes tendremos tiempo". El problema sería convertirlo en obligación. Piensa en una cita: cuando empezabais vuestra relación y sabías que ibais a veros el sábado, ¿la anticipación arruinaba el deseo? Probablemente no. Lo alimentaba.

Podéis reservar una noche para intimidad. Después decidiréis qué ocurre. Lo importante es que el espacio exista.

Cómo crear anticipación durante toda la semana

No esperéis a estar ambos en pijama, con sueño, mirando el móvil, para preguntaros si surge algo. Sembrad antes: un mensaje, una frase, una prenda preparada, un "el sábado quiero que elijas tú", un paquete todavía sin abrir encima de la cama. El deseo también vive de imaginar qué podría pasar.

La noche Toqueteo: elegid una sensación, no una práctica

En vez de "esta noche tenemos que probar X", elegid una sensación.

  • Quiero sorpresa → juego erótico o accesorio nuevo.
  • Quiero sentir algo diferente → juguete para parejas.
  • Quiero recuperar el contacto → masaje + tiempo sin objetivo.
  • Quiero jugar con la anticipación → lencería, accesorios o juguete con control a distancia.
  • Quiero más comodidad → lubricante adecuado para la práctica y productos que vayáis a utilizar.
  • Quiero explorar una fantasía → hablad primero y buscad después los productos que realmente tengan sentido para ella.
  • No sabemos qué queremos → curiosidad. Elegid tres categorías y decid sí, quizá, no.

No necesitas saber de juguetes. Solo saber qué os apetece explorar.

Cuando un juguete sexual no es la solución

Hay situaciones donde Toqueteo debería decir: no necesitas otro juguete. Si existe dolor durante las relaciones, pérdida repentina y persistente del deseo, cambios coincidiendo con un medicamento, síntomas físicos, problemas importantes de salud mental, conflicto grave en la relación, presión sexual, o malestar significativo por la situación, conviene buscar ayuda profesional según el caso: un profesional sanitario, un especialista en salud sexual, un sexólogo clínico o terapia de pareja.

Mayo Clinic recomienda consultar cuando las dificultades sexuales preocupan o afectan al bienestar o a la relación. Un juguete puede añadir placer. No debería utilizarse para tapar un problema que necesita otra clase de atención.

"No tenemos tiempo para tener intimidad"

Entonces quizá el problema no sea vuestro deseo. Quizá sea vuestra agenda. Porque esperamos que el erotismo ocurra después del trabajo, después de cocinar, después de recoger, después de contestar mensajes, después de preparar mañana, después de mirar una serie… y finalmente "¿te apetece?" a las 00:16.

Hay noches en las que la respuesta más apasionada que puede producir el cuerpo humano es "me apetece dormir ocho horas seguidas". No busquéis siempre más libido. A veces hay que buscar más espacio para tenerla.

8 preguntas para volver a descubrir a tu pareja

  1. ¿Qué parte de nuestra vida sexual echas de menos?
  2. ¿Qué hacemos ahora mejor que al principio?
  3. ¿Qué fantasía te da curiosidad contarme?
  4. ¿Qué te gustaría que hiciera más a menudo?
  5. ¿Qué sensación nueva te gustaría probar?
  6. ¿Hay algo que hacemos por costumbre y podríamos cambiar?
  7. ¿Qué te hace sentir deseado/a por mí?
  8. Si esta noche no pudiéramos hacer lo de siempre, ¿qué inventaríamos?

No hace falta completar el cuestionario. Puede que la pregunta cuatro haga innecesarias las otras siete. Y eso sería una magnífica noticia.

Mitos sobre el deseo en relaciones estables

  • "Si me quisiera, tendría ganas". Falso. Amor y deseo no funcionan como sinónimos.
  • "Una buena pareja debería desear sexo espontáneamente". No siempre. El deseo puede aparecer de formas diferentes, incluido el deseo responsivo.
  • "La pasión inevitablemente muere". Las relaciones cambian. Eso no obliga a que desaparezca toda vida erótica, aunque mantener curiosidad e intimidad suele requerir más intención que al principio.
  • "Los juguetes sustituyen a mi pareja". Un juguete es una herramienta. No compite por un puesto. La pregunta no es "¿quién lo hace mejor?", sino "¿qué podemos hacer juntos con esto?".
  • "Necesitamos hacerlo más veces". No necesariamente. Frecuencia y satisfacción no son lo mismo. Antes de perseguir un número, preguntaos: ¿echamos de menos cantidad o echamos de menos deseo, juego y conexión?

Preguntas frecuentes sobre cómo aumentar el deseo en pareja

¿Es normal perder deseo por tu pareja con los años? El deseo sexual puede fluctuar durante una relación larga y verse influido por estrés, cansancio, salud, rutina, conflictos y cambios vitales. Tener menos deseo durante una etapa no significa automáticamente que hayas dejado de amar o sentir atracción por tu pareja.

¿Cómo recuperar las ganas de hacer el amor con mi pareja? En lugar de perseguir directamente el sexo, puede ayudar recuperar intimidad, anticipación, contacto sin obligación, conversación sobre deseos y cierta novedad. Para algunas personas el deseo aparece de forma responsiva después de comenzar una interacción íntima que sí desean, en lugar de presentarse espontáneamente antes.

¿Por qué quiero a mi pareja pero no tengo deseo sexual? Amor y deseo no son exactamente lo mismo. El deseo puede disminuir por estrés, agotamiento, rutina, conflictos, dolor, cambios hormonales, determinados medicamentos o factores psicológicos y médicos. Si el cambio es persistente, repentino o produce malestar, puede ser conveniente comentarlo con un profesional sanitario.

¿Cómo romper la rutina sexual en pareja? No necesitáis transformar toda vuestra vida sexual. Probad a modificar un elemento del guion: momento, ambiente, tipo de contacto, fantasía, juego, juguete o quién toma la iniciativa. Un estudio con 97 parejas encontró que probar actividades nuevas juntos (autoexpansión) se asocia a mayor deseo y satisfacción.

¿Qué es el deseo responsivo? Es una forma de deseo que puede aparecer después de comenzar una interacción íntima consensuada, en lugar de existir intensamente desde el principio. Estar receptivo a besos, caricias o intimidad no obliga a continuar: si el deseo no aparece, puede detenerse en cualquier momento.

¿Los juguetes sexuales ayudan a recuperar el deseo? No aumentan automáticamente la libido ni solucionan problemas de pareja. Sin embargo, pueden introducir novedad, anticipación y sensaciones diferentes cuando ambos quieren utilizarlos.

¿Qué hacer si uno tiene más deseo sexual que el otro? Intentad hablar de la diferencia sin culpa ni presión. En lugar de discutir únicamente sobre frecuencia, explorad qué facilita o dificulta el deseo de cada persona. Si provoca sufrimiento persistente, la orientación sexológica o de pareja puede resultar útil.

¿Cuándo debería preocuparme por la falta de libido? Conviene buscar orientación profesional cuando el cambio de deseo es repentino, persistente, genera malestar, afecta significativamente a la relación o aparece junto a dolor, síntomas físicos, cambios de salud o medicación.

No intentéis volver al principio

Quizá ahí esté el error. Queremos recuperar las ganas del principio. Pero al principio todavía no sabíais dónde besar. No conocíais esa mirada. No sabíais qué caricia hacía cerrar los ojos. No conocíais las fantasías del otro. Ni todas las cosas que hoy podéis decir sin pronunciar una palabra.

Ahora tenéis algo diferente. Historia. Confianza. Un mapa que habéis dibujado juntos. El problema aparece cuando dejamos de añadir caminos.

Así que esta noche no os preguntéis "¿por qué ya no lo hacemos como antes?". Probad con algo bastante más provocador: "¿qué no hemos probado todavía?".

Quizá la respuesta sea una fantasía que ninguno se había atrevido a mencionar. Un masaje sin prisas. Un juguete que lleváis semanas mirando. Un antifaz. Una cita. Un mensaje inesperado a media mañana. O simplemente cerrar la puerta, dejar los móviles fuera y volver a miraros como dos personas que, además de compartir facturas, todavía pueden sorprenderse.

Porque aumentar el deseo en pareja no consiste en pulsar un interruptor. Consiste en volver a dejar pequeñas cerillas por el camino.

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Artículo elaborado por el equipo editorial de TOQUETEO, sex shop online español especializado en bienestar sexual de pareja.

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