Cosmética íntima 930
Lubricantes de agua y de silicona, aceites de masaje y cuidado. Con la composición entera y con qué material es compatible.
Lubricante íntimo Shunga Toko aroma agua de coco 165 ml
Lubricante íntimo Shunga Toko pera y té verde 165 ml
Crema de masaje Shunga sabor almendra dulce 200 ml
Lubricante íntimo Shunga Toko Litchi base agua 165 ml
Lubricante de agua Shunga Toko Aqua natural 165 ml
Lubricante de silicona Shunga Toko para sexo anal 165 ml
Crema de masaje Shunga sabor pera y té verde 200 ml
Lubricante íntimo Shunga sabor fresas y champagne 165 ml
Lubricante íntimo Shunga sabor frutas exóticas 165 ml
Aceite de masaje erótico Shunga Orgánica Natural 240 ml
Aceite de masaje erótico Shunga Fresa Champán 240 ml
Lubricante íntimo Shunga sabor cereza ardiente 165 ml
Lubricante de agua Shunga sabor melón y mango 165 ml
Gel sensibilizante para pareja Shunga Lotus Noir 60 ml
Gel estimulante Shunga Dragon Sensitive Virility 60 ml
Aceite de masaje Shunga Irresistible Fusión Asiática 240 ml
Crema de masaje comestible Shunga frutos exóticos 200 ml
Aceite de masaje afrodisíaco Shunga té verde 100 ml
Aceite de masaje afrodisíaco Shunga frambuesa 100 ml
Vela de masaje Shunga Excitation chocolate 170 ml
Vela de masaje Shunga Aphrodisia pétalos de rosa 170 ml
Cómo elegir si es tu primera vez
La mayoría de la gente que compra su primer juguete se fija en la potencia, y suele ser el criterio equivocado. Lo que marca la diferencia al principio es el material, el ruido y lo fácil que sea de usar sin leer un manual.
El material importa porque no todos se pueden limpiar igual. La silicona médica no tiene poros, así que no retiene bacterias ni olores y se puede hervir. Los materiales porosos, en cambio, no se pueden desinfectar del todo.
El ruido es la segunda cosa que nadie mira y todo el mundo acaba lamentando. En un piso con las paredes finas, la diferencia entre 38 y 55 decibelios es la diferencia entre usarlo tranquilo o no usarlo. Por eso lo medimos nosotros con el motor al máximo.
Lo tercero es la sencillez. Un juguete con quince programas y una app no es mejor que uno con dos botones: es más difícil de usar y tiene más cosas que se pueden romper.


