Dildos dobles para parejas lesbianas: mitos y realidades
Hay juguetes que parecen explicarse solos nada más abrir la caja. Un dildo doble no siempre es uno de ellos.
Si sois dos mujeres y alguna vez habéis visto uno juntas, quizá haya aparecido esa mezcla de curiosidad, sonrisa y pregunta inevitable: "vale… ¿pero esto funciona tan bien en la vida real como parece?"
Porque alrededor de los dildos dobles para parejas lesbianas circulan unos cuantos mitos: que las dos sentiréis exactamente lo mismo, que cuanto más grande mejor, que necesitáis dominar una coreografía imposible o, peor aún, que un dildo es casi obligatorio para que el sexo entre dos mujeres esté "completo".
Spoiler: no. Un dildo doble puede dar muchísimo juego. Pero no viene a sustituir nada que os falte. Vuestro sexo ya estaba completo antes de abrir la caja. El juguete simplemente puede añadir una posibilidad nueva.
Y aquí va lo interesante: elegir bien depende mucho menos de vuestra orientación sexual que de cómo os gusta disfrutar juntas.
¿Qué es un dildo doble y cómo funciona entre dos mujeres?
Un dildo doble es un juguete con dos extremos funcionales que, dependiendo del modelo, puede utilizarse de forma compartida entre dos personas o de distintas maneras por una sola persona. Entre dos mujeres puede permitir estimulación simultánea, pero no existe una única forma "lésbica" de utilizarlo.
Hay modelos largos y flexibles, más firmes, curvados, con extremos diferentes, con vibración o diseñados con una anatomía muy distinta al dildo doble clásico. Y aquí aparece nuestra primera realidad importante: "dildo doble" describe el juguete. No describe vuestra relación.
Antes de hablar de juguetes: vuestro sexo no necesita estar "completo"
Vamos a quitarnos un cliché de encima cuanto antes. Las relaciones sexuales entre mujeres no son "sexo al que le falta penetración". Y un dildo no sustituye un pene, un hombre ni ninguna supuesta pieza perdida del puzzle.
Puede haber sexo lésbico con penetración, sin penetración, con juguetes, sin juguetes, con estimulación externa o mezclando muchas formas de placer. Lo que convierte una experiencia en vuestra no es que reproduzca un modelo determinado. Es que os guste a las dos.
Por eso comprar un dildo doble debería partir de "esto nos despierta curiosidad" y no de "se supone que esto es lo que utilizan las lesbianas".
Consejo TOQUETEO: si estáis mirando juguetes juntas, cambiad una pregunta. En lugar de "¿qué juguete usan las parejas lesbianas?", probad "¿qué nos apetece sentir cuando jugamos juntas?". Parece una diferencia pequeña. Pero es justo la diferencia entre comprar por etiqueta y comprar por placer.
10 mitos sobre dildos dobles entre mujeres
Mito 1: "Los dildos dobles son solo para lesbianas"
Realidad: no. Los juguetes no tienen orientación sexual. Un dildo doble puede utilizarlo una pareja de mujeres, una pareja formada por personas de distintos géneros o una sola persona, siempre dependiendo de su diseño. La asociación existe porque los dildos dobles han aparecido durante años en imaginarios y contenidos relacionados con sexo entre mujeres. Pero convertirlos en "el juguete lésbico por excelencia" reduce demasiado la sexualidad.
Dicho esto, algunos diseños sí tienen características interesantes para dos personas que desean compartir estimulación: dos extremos utilizables, flexibilidad, movimiento compartido y posibilidad de que las dos participen activamente. Así que: no es exclusivamente vuestro. Pero perfectamente puede ser para vosotras.
Mito 2: "Doble dildo significa doble placer"
Es una frase fantástica para vender. También es demasiado bonita para ser automáticamente cierta. Dos extremos no garantizan dos orgasmos ni dos experiencias idénticas. Puede ocurrir que a una le encante y a la otra le deje bastante fría, que una prefiera más movimiento y otra menos, que un extremo resulte comodísimo y el otro no, o que necesitéis varios intentos hasta encontrar una dinámica que os funcione.
Eso no significa que el juguete haya fracasado. Significa que sois dos personas. Y, sorpresa: dos personas tienen dos sistemas de preferencias distintos. Un dildo doble puede facilitar placer compartido. Eso es mucho más realista que prometer "el doble de placer".
Mito 3: "Las dos tenemos que disfrutar de la penetración"
Este mito es especialmente importante. Imaginemos una pareja donde A disfruta muchísimo de la penetración y B disfruta mucho más de estimulación externa. ¿Significa que no pueden jugar juntas? En absoluto. Pero quizá el dildo doble tradicional no sea automáticamente la mejor compra.
Podría tener más sentido un juguete con vibración externa, un juguete controlado por la pareja, un strap-on utilizado según las preferencias de ambas, o combinar un dildo con otro tipo de estimulación. La decisión empieza con dos preguntas individuales: ¿qué te gusta a ti?, ¿qué me gusta a mí? Y después llega la pregunta de pareja: ¿dónde coincidimos?
El mejor juguete compartido no es el que obliga a las dos a disfrutar de lo mismo. Es el que deja espacio para que disfruten las dos.
Mito 4: "Las dos vamos a sentir exactamente lo mismo"
Aunque compartáis el mismo juguete, no compartís el mismo cuerpo. Una puede preferir más presión, menos diámetro, más movimiento o una curvatura diferente. La otra puede necesitar justo lo contrario. Y en algunos dildos dobles cada extremo incluso tiene forma, grosor o textura diferente.
Por eso la coordinación no consiste en encontrar un ritmo universal. Consiste en poder preguntar "¿así?", "¿más despacio?", "¿cambiamos?". Sí, hablar durante el sexo. Terrible escándalo. También funciona sorprendentemente bien.
Mito 5: "Cuanto más grande, mejor"
Internet ha hecho bastante daño con esta idea. Un dildo doble puede parecer espectacular simplemente porque mide muchísimo de extremo a extremo. Pero esa cifra por sí sola cuenta poco. Hay al menos cuatro datos diferentes:
- Longitud total: mide el juguete completo. No significa que toda esa longitud vaya a utilizarse internamente.
- Longitud útil: es la parte que realmente puede intervenir en el juego según la forma del modelo.
- Diámetro: para muchas personas es una variable mucho más importante que la longitud cuando hablamos de comodidad.
- Forma: dos juguetes con exactamente las mismas medidas pueden sentirse muy diferentes si cambia la curvatura, la punta, la base o la distribución del grosor.
Así que si es vuestro primer dildo doble, no os dejéis hipnotizar por "35 centímetros". La pregunta importante es "¿qué parte de esos 35 centímetros importa realmente para nuestro cuerpo?".
Mito 6: "Cuanto más flexible, más cómodo"
No necesariamente. Un dildo más flexible puede adaptarse a distintos ángulos, acompañar mejor determinados movimientos y dar más libertad entre dos cuerpos — pero también puede resultar más difícil de dirigir o menos preciso. Un dildo más firme puede transmitir mejor el movimiento, dar mayor sensación de control y ser más fácil de dirigir — pero se adapta menos.
Por tanto: flexible = más adaptación. Firme = más control. No es una regla matemática, porque cada diseño es distinto. Pero sí una forma mucho más útil de pensar la compra que "blandito tiene que ser más cómodo".
Mito 7: "Tiene que parecer un pene"
No. Y tampoco existe nada malo en que lo parezca. Aquí manda la fantasía. A algunas parejas les encanta una estética realista. Otras prefieren formas abstractas, colores, curvas no anatómicas o diseños que ni intentan parecer un pene. Ninguna elección hace vuestro sexo más lésbico, menos lésbico, más moderno ni más sofisticado. Es estética + sensación. Nada más.
Consejo TOQUETEO: preguntaros también "¿nos excita verlo?". Porque compramos juguetes pensando mucho en centímetros, material y funciones. Y a veces olvidamos algo bastante básico: también tiene que apeteceros sacarlo del cajón.
Mito 8: "Dildo doble, strap-on y strapless son prácticamente lo mismo"
Aquí hay bastante confusión. Y elegir uno pensando que es otro puede acabar en "esto no era exactamente lo que imaginábamos".
| Opción | Cómo reparte el juego | Puede encajar si… |
|---|---|---|
| Dildo doble tradicional | Dos extremos funcionales; el movimiento suele ser más compartido | Queréis participar las dos y experimentar diferentes configuraciones |
| Strap-on con arnés | Una persona suele llevar más claramente el control del movimiento | Os atrae una dinámica más definida entre quien dirige y quien recibe |
| Strapless / sin arnés | Parte del juguete queda colocada en quien lo utiliza y otra parte estimula a la pareja | Queréis explorar una experiencia compartida sin arnés y os encaja ese sistema de sujeción |
| Dildo doble con vibración | Combina movimiento compartido con estimulación vibratoria | Una o ambas valoráis especialmente la vibración |
(Si queréis profundizar en las diferencias prácticas entre dildo doble y strapless, ya lo explicamos con detalle en nuestra guía sobre cómo usar un dildo doble.)
En este artículo lo importante es la decisión: si queréis compartir el control, mirad primero el dildo doble. Si os excita que una lleve más claramente el ritmo, quizá tenga más sentido mirar un strap-on. No siempre. Pero es un buen punto de partida.
Mito 9: "Si somos dos mujeres, un dildo doble es mejor que un strap-on"
No existe un podio universal de juguetes lésbicos. Depende de vuestra dinámica.
Queréis moveros las dos. Os apetece que cada cuerpo participe, el movimiento se negocie y ninguna tenga necesariamente un rol fijo. El dildo doble puede resultar especialmente interesante.
Queréis que una controle más el juego. Una de las dos quiere dirigir ritmo, movimiento y parte de la estimulación. Puede que un arnés os resulte más intuitivo.
Ninguna opción implica que una sea "más activa", "más masculina" o cualquier otro cliché que podamos mandar amablemente al museo de estereotipos. Estamos hablando simplemente de quién quiere controlar qué.
Mito 10: "Si usamos mucho lubricante, no puede resultar incómodo"
El lubricante importa. Mucho. Reduce fricción y puede hacer que determinadas experiencias resulten bastante más cómodas. Pero no arregla absolutamente todo. No puede solucionar un diámetro que no os gusta, un ángulo incómodo, una forma que no encaja, un cuerpo que no está disfrutando o dolor persistente.
La recomendación prudente con cualquier juguete es comprobar las instrucciones del fabricante y la compatibilidad del lubricante con el material concreto. Y si duele: no hagáis una competición contra el dildo. Paráis. Reajustáis. O cambiáis de plan. El juguete pierde esa discusión.
Entonces, ¿cómo elegir un dildo doble para las dos?
Aquí empieza la parte que debería ocurrir antes de añadir al carrito. No necesitáis convertiros en ingenieras del placer. Necesitáis contestar unas cuantas preguntas bastante sencillas.
1. ¿Qué quiere sentir cada una? Separad respuestas. No intentéis consensuar todavía. Por ejemplo: Persona A — "quiero presión y movimiento compartido"; Persona B — "quiero algo cómodo, no demasiado grande y me encanta la vibración". Ahora sí, buscamos intersección. Eso puede llevaros a un dildo doble de diámetro moderado, flexibilidad media y vibración. Mucho mejor que empezar por "¿cuál vende más?".
2. ¿Qué diámetro os resulta cómodo? Si una de las dos tiene más experiencia con juguetes internos y la otra está empezando, no elijáis automáticamente según la más experimentada. La comodidad debería evaluarse pensando en ambas. Además, algunos dildos tienen extremos distintos — eso puede ser una ventaja cuando vuestras preferencias no coinciden exactamente.
3. ¿Queréis adaptación o precisión? Recordatorio rápido: más flexibilidad → más capacidad de adaptarse; más firmeza → más transmisión de movimiento y control. Si os imagináis buscando varios ángulos y posiciones, quizá valoréis la flexibilidad. Si preferís dirigir con precisión: quizá algo más firme.
4. ¿Queréis vibración? Aquí la pregunta no debería ser "¿más funciones significa mejor?". La pregunta es "¿la vibración forma parte importante de nuestro placer?". Si la respuesta es no: no paguéis necesariamente por motores, mandos y treinta modos que acabaréis ignorando. Si la respuesta es "sí, muchísimo", entonces sí puede cambiar radicalmente vuestra elección.
5. ¿Queréis una forma realista o abstracta? No afecta solo a la estética — también puede modificar curvatura, tipo de presión, rigidez y manera de sujetarlo. Así que: miradlo, pero también leed las medidas. Una foto sugerente no sabe cuál es vuestro diámetro favorito.
6. ¿Cómo se limpia? El mejor juguete del mundo pierde encanto bastante rápido si cada uso termina en "¿y ahora cómo limpiamos esto?". Consultad las instrucciones específicas de material, limpieza, secado y almacenamiento. No asumáis que todos los juguetes soportan los mismos productos o las mismas temperaturas.
¿Es vuestra primera vez con un dildo doble?
Si ya habéis decidido probar uno y buscáis preparación, lubricación, posturas y consejos de uso paso a paso, tenemos una guía completa sobre cómo usar un dildo doble con todo el detalle práctico. En esta guía nos vamos a centrar en una pregunta distinta: qué tipo de dildo doble puede encajar mejor con vosotras — no cómo utilizarlo una vez elegido.
Lo único que sí merece decirse aquí: probablemente no salga como una película la primera vez. Quizá tengáis que recolocaros, cambiar de ritmo, parar o echaros a reír porque habéis acabado en una posición absurda. Todo normal — un dildo doble implica dos cuerpos intentando coordinar un mismo objeto, y un poco de aprendizaje forma parte del juego.
El test Toqueteo: ¿qué tipo de experiencia buscáis?
Responded cada una por separado. Después comparáis.
¿Quién queréis que controle el movimiento? Las dos → mirad especialmente dildos dobles. Principalmente una → comparad también strap-on.
¿Os gusta a las dos la estimulación interna? Sí → perfecto, seguimos. No → quizá un dildo doble tradicional no sea vuestra opción más lógica.
¿La vibración es importante? Mucho → buscad modelos con vibración o plantead combinar juguetes. No especialmente → priorizad diseño, tamaño y control.
¿Queréis sensación de adaptación? Sí → más flexibilidad puede resultar interesante.
¿Queréis dirigir mejor el movimiento? Sí → un diseño algo más firme puede encajar mejor.
¿Tenéis preferencias de tamaño distintas? Buscad extremos diferentes o un diseño que no obligue a ambas a utilizar exactamente el mismo grosor.
Y llegamos a la pregunta definitiva: ¿os excita la idea del dildo doble o simplemente creéis que "deberíais tener uno"? Si es lo segundo: guardad la tarjeta. Hay muchos más juguetes esperando.
¿Qué pasa si una quiere penetración y la otra no?
Esta pregunta debería aparecer en muchas más guías. La respuesta sencilla es: no hay que negociar el cuerpo de ninguna de las dos para justificar la compra. Podéis elegir otra dinámica — un juguete externo compartido, un vibrador controlado por la pareja, un dildo que utilice únicamente quien disfruta de penetración, o combinar distintos juguetes.
Y si comprasteis un dildo doble y descubrís que "pues resulta que esto no es lo nuestro", tampoco habéis suspendido nada. Habéis descubierto una preferencia. Eso también es explorar.
¿Y si necesitamos tamaños diferentes?
Perfectamente posible. De hecho, este es uno de los mejores argumentos para fijarse en modelos cuyos extremos no sean idénticos. Una puede preferir un diámetro pequeño; la otra, algo más amplio. ¿Por qué iba el juguete a obligaros a llegar a un consenso anatómico? Aquí las fichas técnicas importan muchísimo: comparad diámetro de cada extremo, longitud útil de cada lado y forma. Y no compréis basándoos únicamente en la medida total.
Compartir dildo también significa compartir higiene
Cuando un juguete pasa entre personas o zonas corporales, merece la pena pensar en higiene además de placer. Las autoridades sanitarias recuerdan que las infecciones de transmisión sexual también pueden transmitirse al compartir determinados juguetes, y que las barreras, junto con una limpieza adecuada, pueden reducir riesgos. El CDC recomienda utilizar un preservativo nuevo sobre el juguete cuando se comparte, cuando sea posible, además de limpiarlo cuidadosamente.
En la práctica: seguid siempre las instrucciones de limpieza del fabricante, porque materiales y componentes electrónicos pueden requerir cuidados distintos. Si utilizáis barreras sobre el juguete, cambiadlas al cambiar de persona cuando sea pertinente. Y evitad pasar directamente un juguete de uso anal a vaginal sin una barrera nueva o la limpieza adecuada. El NHS también recomienda evitar compartir juguetes sin lavarlos o cubrirlos con una barrera nueva antes de que los utilice otra persona.
Compartir placer: fantástico. Compartir microorganismos sin haberlo planeado: menos divertido.
¿Qué material elegir?
Aquí hay que ir con cuidado con palabras como "silicona médica", "hipoalergénico" o "100% body-safe". No deberíamos repetirlas si el fabricante no aporta información suficiente para respaldarlas. En una tienda seria, la ficha debería indicar claramente el material, las instrucciones de mantenimiento y cualquier recomendación de lubricación. Como regla de compra: cuanto más transparente sea la información del producto, mejor podéis decidir. Y si una ficha solo dice "material premium súper seguro" pero no especifica qué material es… pues quizá "premium" está haciendo demasiado trabajo en esa frase.
¿Qué lubricante utilizar con un dildo doble?
No existe una respuesta única para todos los materiales. La regla correcta es comprobar la compatibilidad indicada por el fabricante del juguete y del lubricante. Cuando existen dudas, los lubricantes de base acuosa suelen ser una opción práctica para muchos juguetes. Pero "base acuosa" no sustituye a leer la ficha del modelo concreto. Y recordad que el objetivo del lubricante es reducir fricción y mejorar comodidad — no convertir un juguete que no os encaja en uno que mágicamente sí.
Dildo doble con vibración: ¿merece la pena?
Puede merecer muchísimo la pena. O añadir botones que no necesitabais. La pregunta es: ¿qué papel tiene la vibración en vuestro placer habitual? Si una o ambas disfrutáis especialmente de ella, un dildo doble vibrador puede añadir una dimensión muy interesante.
Además, los modelos actuales están evolucionando hacia experiencias más compartidas: mandos, intensidades ajustables y diferentes formas de control. Eso forma parte de una tendencia clara en el nicho — los juguetes dejan de venderse únicamente como "más longitud y más grosor" y empiezan a competir en interacción y control compartido. Y eso nos parece bastante más interesante.
Realista o no realista: ¿qué cambia?
Principalmente fantasía, estética, forma y sensación. Si os excita un juguete visualmente realista: adelante. Si vuestra reacción al verlo es "mmm… preferimos otra cosa", también. Cada vez existen más diseños abstractos, curvos o minimalistas que se alejan deliberadamente de la estética fálica tradicional. Y eso conecta con otra evolución positiva del mercado: los juguetes para parejas de mujeres empiezan a diseñarse menos alrededor de "imitar una penetración heterosexual" y más alrededor de crear experiencias propias. Bienvenido sea.
No todo "juguete para lesbianas" está realmente pensado para vosotras
Esto merece cierta sospecha saludable. Una tienda puede colocar bajo la categoría "juguetes lésbicos" cualquier producto que imagine que dos mujeres deberían utilizar. Pero una buena recomendación debería explicar qué sensación proporciona, cómo reparte el control, para qué cuerpos puede resultar adecuado, qué medidas tiene, qué material utiliza y qué limitaciones presenta.
La orientación sexual puede ayudarnos a comprender una intención de búsqueda. Pero no debería sustituir la orientación de compra. Dos mujeres no son una categoría anatómica. Y esa frase nos parece especialmente importante.
Qué comprar según lo que queréis sentir
| Si buscáis… | Mirad especialmente… | No os obsesionéis con… |
|---|---|---|
| Movimiento compartido | Dildo doble flexible o semirrígido | Encontrar una postura "perfecta" |
| Más control de una persona | Strap-on | Que el juguete sea doble |
| Más adaptación entre cuerpos | Flexibilidad y curvatura | Una longitud enorme |
| Más precisión | Diseño algo más firme | Que sea muy blando |
| Preferencias de tamaño distintas | Extremos diferentes | Simetría |
| Estimulación vibratoria | Doble con vibración regulable | Número absurdo de modos |
| Estética discreta/no fálica | Diseños abstractos | Realismo |
| Primera experiencia | Diámetro manejable + control | "El más potente" |
| Juego compartido sin penetración para ambas | Otras categorías de juguetes para parejas | Forzar un dildo doble porque "es para lesbianas" |
10 preguntas antes de comprar vuestro primer dildo doble
No necesitáis responderlas como si fuera un examen. Pero si podéis hablar de estas cuestiones, probablemente compraréis mucho mejor:
- ¿A las dos nos apetece realmente probarlo?
- ¿Disfrutamos ambas de estimulación interna?
- ¿Qué diámetro resulta cómodo para cada una?
- ¿Queremos que el movimiento sea compartido o que una lo controle más?
- ¿Preferimos flexibilidad o firmeza?
- ¿La vibración nos importa?
- ¿Nos gustan formas realistas o abstractas?
- ¿Necesitamos extremos diferentes?
- ¿Sabemos cómo se limpia el modelo?
- ¿Estamos comprándolo por curiosidad propia o porque creemos que "las parejas lesbianas usan esto"?
Esa última tiene bastante trampa.
Preguntas frecuentes sobre dildos dobles para parejas lesbianas
¿Cómo funciona un dildo doble entre dos mujeres? Un dildo doble incorpora dos extremos funcionales y algunos modelos permiten que dos personas reciban estimulación simultáneamente. La sensación dependerá de su longitud, diámetro, rigidez, forma y de las preferencias de cada una. No existe una única manera correcta de utilizarlo ni una experiencia idéntica para todas las parejas.
¿Un dildo doble es solo para parejas lesbianas? No. Los juguetes sexuales no tienen orientación sexual. Un dildo doble puede utilizarse entre dos mujeres, en otras configuraciones de pareja o individualmente dependiendo del modelo. Lo importante no es quién "debería" usarlo, sino si sus características coinciden con la experiencia que os apetece explorar.
¿Duele utilizar un dildo doble? No debería convertirse en una experiencia dolorosa. Sin embargo, tampoco puede asegurarse que cualquier modelo resulte cómodo para cualquier persona. El diámetro, la forma, la rigidez, el ángulo y la lubricación influyen. Si aparece dolor, parad y reajustad o cambiad de práctica en lugar de intentar aguantar.
¿Qué tamaño de dildo doble es mejor para principiantes? No existe una medida universal. Para una primera experiencia suele resultar más útil priorizar un diámetro cómodo para ambas que elegir por longitud total. Comparad también longitud útil, flexibilidad y forma de cada extremo.
¿Es mejor un dildo doble flexible o firme? Depende de vuestra prioridad. Un modelo flexible puede adaptarse mejor a cuerpos y ángulos diferentes, mientras que uno más firme suele transmitir mejor el movimiento y facilitar el control.
¿Qué diferencia hay entre dildo doble y strapless? El dildo doble tradicional suele ofrecer dos extremos funcionales y bastante versatilidad. El strapless tiene una forma específica para que una parte permanezca colocada en quien lo utiliza mientras la otra estimula a la pareja. Esto cambia considerablemente el reparto del control, estabilidad y aprendizaje.
¿Qué lubricante usar con un dildo doble de silicona? Revisa siempre las instrucciones del fabricante del juguete y del propio lubricante. Cuando exista duda sobre compatibilidad, un lubricante de base acuosa suele ser una opción práctica para muchos juguetes, pero nunca sustituye las indicaciones específicas del modelo que habéis comprado.
¿Cómo limpiar un dildo doble cuando lo utilizamos las dos? Seguid las instrucciones del fabricante y limpiad el juguete antes y después del uso. Si lo compartís entre personas o zonas corporales y el diseño lo permite, utilizar una barrera nueva en cada cambio puede reducir la exposición a fluidos y algunas ITS.
Dos cuerpos, un juguete y ninguna obligación de sentir igual
Imagina la escena. Lleváis diez minutos mirando dildos dobles. Uno parece espectacular. Otro tiene seis funciones. Otro mide lo suficiente como para necesitar código postal propio. Y entonces aparece la pregunta: "¿cuál es el mejor?"
Quizá esa no sea la pregunta. Porque el mejor dildo doble para una pareja de mujeres no es necesariamente el más vendido, el más largo, el más realista, el más caro ni el que promete "doble placer". Es el que encaja con algo mucho más sencillo: lo que os gusta a vosotras dos.
Puede que queráis compartir movimiento. Puede que una prefiera llevar el control. Puede que ambas disfrutéis de penetración. Puede que solo una. Puede que os vuelva locas la vibración. Puede que lo vuestro sean las sensaciones externas y terminéis descubriendo que un dildo doble no era lo que necesitabais. Todo eso son buenas respuestas.
Porque explorar no consiste en coleccionar juguetes ni en cumplir el guion que internet haya escrito sobre cómo debería ser el sexo entre mujeres. Consiste en poder miraros y preguntar "¿esto nos apetece?". Y si la respuesta de las dos es sí: ahí empieza el juego.
Un dildo doble no viene a completar vuestro sexo. Viene a ofreceros una posibilidad más. Y cuando la elegís pensando en los dos cuerpos, en las dos preferencias y en las dos maneras de sentir… ahí sí empieza a tener sentido lo de doble.
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Escribimos cada guía a partir de fichas técnicas y hojas de material, para no tener que fiarnos de lo que pone en la caja. Las actualizamos cada vez que cambia algo.
