Para vulva
Juguetes pensados para la vulva y el clítoris.
Bola china individual JoyDivision Joyballs Secret fucsia
21,95 €
Vibrador punto G Armony de silicona con 9 modos y USB
24,95 €
Vibrador rotador Baile Amour Missile con perlas y lengua
37,95 €
Huevo vibrador Intense Olivia con mando a distancia
30,95 €
Vibrador rabbit Intense Crass, silicona y 20 modos
29,95 €
Vibrador tipo pintalabios MORESSA Ivy, 4 modos y sumergible
24,95 €
Dildo realista flexible BAILE Bergrisi 26 cm con ventosa
29,95 €
Dedal vibrador Black&Silver Duckymania, 100% sumergible
32,95 €
Vibrador rabbit Glossy Jackson rosa con doble motor
29,95 €
Estimulador de clítoris ARMONY Hoja Verde, 9 modos y USB
27,95 €
Dildo con ventosa CalExotics Boundless de 15,25 cm
36,95 €
Vibrador recargable Dolce Vita One negro con 7 modos
30,95 €
Vibrador punto G Rocks-Off Glow Girl Vibe sumergible
24,95 €
Vibrador rotador con perlas giratorias Intense Barbara
35,95 €
Vibrador realista BAILE Thunder Up con mando a distancia
36,95 €
Succionador clitorial Pretty Love Passionate Lover
37,95 €
Vibrador de lenguas Pretty Love Gemini Ball, 3 modos
30,95 €
Gel potenciador del orgasmo Coquette Chic Desire 10 ml
4,95 €
Dildo que cambia de color Mythology Duman Mystic talla M
28,95 €
Gel vibrador líquido Secretplay Strong en monodosis 2 ml
4,95 €Cómo elegir si es tu primera vez
La mayoría de la gente que compra su primer juguete se fija en la potencia, y suele ser el criterio equivocado. Lo que marca la diferencia al principio es el material, el ruido y lo fácil que sea de usar sin leer un manual.
El material importa porque no todos se pueden limpiar igual. La silicona médica no tiene poros, así que no retiene bacterias ni olores y se puede hervir. Los materiales porosos, en cambio, no se pueden desinfectar del todo.
El ruido es la segunda cosa que nadie mira y todo el mundo acaba lamentando. En un piso con las paredes finas, la diferencia entre 38 y 55 decibelios es la diferencia entre usarlo tranquilo o no usarlo. Por eso lo medimos nosotros con el motor al máximo.
Lo tercero es la sencillez. Un juguete con quince programas y una app no es mejor que uno con dos botones: es más difícil de usar y tiene más cosas que se pueden romper.
